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Los Convenios de Ilo (1992)

El ex Canciller Oscar Maúrtua de Romaña analiza en el presente artículo los Convenios de Ilo, suscritos entre Perú y Bolivia, comentando sus metas y objetivos en el marco de una histórica comunidad de intereses.

Publicado: 2014-12-16

Por Oscar Maúrtua de Romaña

ANTEDECEDENTES

Los vínculos existentes entre el Perú y Bolivia han sido estudiados y analizados desde diversas perspectivas, ya sean éstas políticas, económicas, geográficas, históricas, étnicas o culturales, lo que refleja que, más allá de las posiciones personales de los diversos estudiosos, existe una comunidad que podría denominarse «natural» de intereses, por la larga relación que precede a nuestros ancestros.

Un elemento fundamental de la relación bilateral es el desarrollo e integración fronteriza, en particular, en el altiplano y la amazonia, donde ambos países comparten los mismos ecosistemas y tienen potencialidades naturales similares, y cuyas poblaciones mantienen una serie de afinidades étnicas, lingüísticas y culturales.

Desde la época de la Confederación Perú-Boliviana, ambos países hemos tenido buenos y malos momentos de vinculación bilateral. Después de haber perdido la Guerra del Pacífico, las relaciones quedarían frías por décadas. En los primeros treinta años del siglo XX, las relaciones se enfriaban cada vez que Bolivia buscaba una solución a su enclaustramiento marítimo. La firma del Tratado de Lima (1929) entre el Perú y Chile, estableció su Protocolo Complementario, que, a menos que haya un acuerdo previo, no se podía ceder territorios a un tercer país. Para los bolivianos, esto supuso un óbice para solucionar su problema de la mediterraneidad. Esta situación se mantuvo por varios lustros.

Entre los antecedentes cercanos más importantes para materializar la integración Peruano-Boliviana se encuentra el «Programa de Acción de Puno», suscrito entre los Cancilleres del Perú y Bolivia en 1987, que permitió iniciar la cabal ejecución de la «Convención Preliminar para el estudio del Aprovechamiento del Lago Titicaca» de 1955 y del«Convenio para el Estudio Económico Preliminar del Aprovechamiento de las Aguas del Lago Titicaca» de 1957. De otro lado, ambos Cancilleres se comprometieron, en documento que, comosu título lo indica, llamaba a la realización de acciones concretas, a llevar acabo un «Programa de Integración Fronteriza». Asimismo, en esa oportunidad los Ministros de Transportes y Comunicaciones de ambos países se reunieron para analizar e impulsar la interconexión física peruano-boliviana.

Estos instrumentos, en forma pragmática, crearon un marco adecuado para la consolidación y desarrollo, en beneficio mutuo, de la comunidad de intereses peruano-bolivianos. Ello permitió desarrollar nuestra relación con Bolivia, otorgándole un impulso que facilitó la elaboración, asimismo, del proyecto del «Corredor Interoceánico de Los Libertadores», el cual buscó crear un nuevo espacio geo-económico en la región, uniendo puertos peruanos con los del Atlántico a través de Bolivia.

De otro lado, el «Plan de Acción del Lago Titicaca», suscrito entre los Presidentes del Perú y Bolivia el 15 de octubre de 1989, ratificó el establecimiento de zonas francas para Bolivia en los puertos de Ilo y Matarani. Asimismo, se acordó vincular el esquema de la Hidrovía Paraguay-Paraná con el «Corredor Interoceánico de Los Libertadores» a partir de la localidad boliviana de Puerto Suárez. Igualmente, se acordó promover inversiones bolivianas para el desarrollo de centros turísticos bolivianos y binacionales en el litoral Tacna-Ilo, así como culminar los trabajos de la carretera La Paz-Desaguadero-no y completar la vinculación ferroviaria Matarani-La Paz.

En la década de los noventa, el Perú buscó reinsertarse al sistema financiero internacional, en especial en la Cuenca del Pacífico. Una de las estrategias que usó fue ofrecerse como vía de comercio entre dichos países y los de la región sudamericana. Se valoró así la excepcional ubicación geográfica del Perú en el Pacífico Sur. Siguiendo esta visión se diseñó el corredor ubicado en el sur que se inicia en el Puerto de Ilo, pasa por Juliaca, en donde se conecta con Bolivia, sigue por Macusani, Puerto Maldonado y por Iñapari, uniéndose finalmente a los estados brasileños de Acre y Rondonia.

Bolivia, a su vez, también tiene una ubicación geográfica excepcional en América del Sur como corredor comercial para el tráfico de Brasil, Argentina y Paraguay; y como país de encuentros en el “hinterland” sudamericano; necesita salidas a puertos del Pacífico por su condiciónmediterránea, agregando a esto su interés de vincularse por ese medio con los países de la Cuenca del Pacífico.

Posteriormente, en las reuniones de trabajo de los Ministros de Relaciones Exteriores celebradas en 1990 y 1991, se volvió a tratar el tema de las Zonas Francas, particularmente en la última, en la que el Canciller de Bolivia reiteró el interés de su Gobierno para que el Perú materialice el otorgamiento de una zona franca.

MARCO GENERAL DE LOS CONVENIOS DE ILO

Posiblemente, el acercamiento de mayor significación del siglo XX haya sido el acuerdo de Ilo con la firma de un protocolo el 24 de enero de 1992. Ese año, Alberto Fujimori y Paz Zamora firmaron el Convenio de Amistad, Cooperación e Integración “Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz”, que no solo incluía la cesión en favor de Bolivia de cinco kilómetros de playa en la localidad peruana de Ilo para un puerto, una zona turística, otra industrial y una zona franca, sino todo un paquete de convenios que apuntaban a integrar a los dos países con una serie de compromisos. Asimismo, Bolivia concedía un similar derecho y facilidades para Perú en Puerto Suárez, en la frontera boliviana con Brasil, a fin de posibilitar al vecino país una salida hacia el océano Atlántico, a través de la hidrovía Paraguay-Paraná-Río de La Plata.

El significado de este encuentro no se puede interpretar sin referirnos a la mediterraneidad de Bolivia. Por la relevancia internacional del tema, este también fue asumido por la Junta del Acuerdo de Cartagena, que adoptó las decisiones 185 y 224, destinadas a aliviar las consecuencias de dicha mediterraneidad. Como resultado de esas decisiones el Perú se responsabilizó de un conjunto de aspectos, principalmente viales, para atenuar la situación mencionada.

Los Convenios de Ilo fueron suscritos teniendo en consideración no solo el problema de la mediterraneidad boliviana sino también la ubicación geográfica de Bolivia en América del Sur, como corredor comercial para el tráfico de Brasil, Argentina y Paraguay (hidrovía Paraguay-Paraná), abriendo magníficas posibilidades para un comercio bioceánico.

Estos Convenios tienen una estrecha vinculación con Brasil y las posibilidades de conectar el centro-oeste brasileño y la amazonía brasileña con Ilo y el Pacífico. Adicionalmente, estos acuerdos buscan captar la carga boliviana para consolidar el puerto de Ilo y, a partir de ello, alcanzar el desarrollo del sur del Perú, a través de la inversión boliviana en el puerto.

En el marco de los Convenios de Ilo, se suscribieron varios instrumentos: la Declaración Presidencial; el Convenio Marco Proyecto Binacional de Amistad, Cooperación e Integración Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz; tres convenios específicos (sobre participación de empresas bolivianas en la zona franca industrial de Ilo; participación de Bolivia en la zona franca Turística de playa; y, sobre facilidades para el tránsito de personas entre los territorios de ambos países); tres acuerdos (entre los que se incluyeron: la creación de la comisión binacional encargada de la celebración del bicentenario del nacimiento del gran mariscal Andrés de Santa Cruz; desarrollar centros de investigación de los recursos hidrobiológicos de la cuenca del lago Titicaca; y sobre la ejecución de un programa de complementación empresarial pesquero).

La declaración, señalaba un conjunto de metas y objetivos, así como la ejecución del convenio marco. Además, la declaración pone de relieve el establecimiento de las zonas francas en favor de Bolivia para estimular las actividades económicas y el comercio internacional, para convertir a la región en una de las principales promotoras del desarrollo económico del sur del Perú.

En lo relacionado al convenio sobre la zona franca industrial, se pacta que Bolivia designe a la empresa promotora que participaría en dicha zona (art. 1); la obligación de Bolivia de propiciar la constitución de la empresa promotora mayoritariamente integrada por personas públicas o privadas bolivianas –a la cual la junta de administración de la Zofri-Ilo le entregaría la administración de una zona por una plazo de 50 años (art. 2)—; y la referencia de que el área a concederse sería de aproximadamente 163.5has. También se acuerda que en el área concedida, se permitiría la importación de bienes y/o su reexpedición exclusivamente a Bolivia o a terceros países, no estando afecta dicha operación a tributo alguno (art. 10). De igual forma, se le concede a Bolivia las más amplias facilidades para la utilización del puerto de Ilo (art. 11) y Bolivia otorga al Perú facilidades similares en puerto Suárez (art.13), el mismo que se conecta con el Atlántico a través de hidrovías. Por otro lado, Bolivia se compromete a colaborar en la captación de financiamiento para el mejoramiento de las instalaciones portuarias (art. 11) y ambos gobiernos acuerdan otorgarse facilidades para operar sistemas intermodales y/omultimodales de transporte de y hacia cada uno de ellos, así como para las cargas provenientes de terceros países en tránsito por sus respectivos territorios. También asumen la obligación de mejorar el uso del corredor ferro-lacustre Matarani-La Paz y el ferrocarril Santa Cruz-Puerto Suárez. Este convenio, finalmente, especifica que la concesión solo tiene alcances de usufructo (art. 5) y no conlleva transferencia de propiedad (art.7); asimismo, se somete el ejercicio de las facultades y atribuciones concedidas, al cumplimiento del Decreto Legislativo N°704 del Estado peruano (art. 1), resultando también aplicable el régimen tributario, aduanero, laboral, cambiario y de comercio exterior establecido en dicha norma.

Sobre el convenio referido a la zona franca turística, este establece que el Perú otorga a Bolivia en el litoral de Ilo una zona franca turística, este establece que el Perú otorga a Bolivia en el litoral de Ilo una zona franca turística de playa por 99 años para este fin, de 5km de longitud por 400m de ancho, denominada “Boliviamar” (art. 1). Asimismo, se propicia la conformación, por Bolivia, de una empresa promotora, mayoritariamente boliviana, en las mismas condiciones que las establecidas para la Zofri-Ilo (art. 2). La formalidad societaria es libre, pudiendo adoptarse la modalidad de empresa multinacional andina (art. 2). Se precisa, además, que la concesión de las zonas francas en ningún caso implica reconocimiento de soberanía extranjera.

Por último, en lo que respecta al convenio de tránsito de personas, este pone en vigencia la tarjeta de tránsito y turismo avalada por los respectivos documentos de identidad, para el libre tránsito y permanencia de los nacionales o extranjeros residentes en ambos países, en las áreas fronterizas que se indican, por un plazo de 60 días prorrogables a otros 30.

CRITICAS A LOS CONVENIOS DE ILO (1992)

Este conjunto de convenios y acuerdos sufrieron algunas críticas en su momento, fundamentalmente concentradas en la duración de las zonas francas, la amplitud del espacio físico concedido a Bolivia, entre otra, que en buena cuenta concluían que se podía estar frente a una cesión de soberanía disfrazada. Sin embargo, tanto el gobierno peruano como el boliviano negaron tajantemente esta interpretación, indicando que los acuerdos no significaban cesión alguna de soberanía territorial o marítima.

Otra crítica fue que el convenio marco fue suscrito personalmente por los presidentes sin refrendo ministerial, señalándose entonces que más que un convenio era una declaración. Esta crítica se disipó cuando el conjunto de los acuerdos fue aprobado por Resolución Legislativa N° 26134 del Congreso peruano, el 7 de mayo de 1993. En Chile –no obstante ser un país tercero al tratado— también hubo críticas, sobre todo de los sectores que temían una desviación del comercio boliviano hacia el puerto de Ilo, con el consecuente perjuicio a los puertos chilenos, especialmente de Arica, Iquique y Antofogasta.

De igual forma, si bien se era consciente de las fortalezas del propio puerto de Ilo (dos amarraderos de buena profundidad, fondo marino rocoso, etc.), de la menor distancia que presentaba el eje Perú-Bolivia-Brasil-Paraguay, y de las facilidades que ofrecía la carretera asfaltada hacia La Paz; también eran claras las debilidades que debía enfrentar este conjunto de acuerdos para lograr alcanzar con éxito sus propósitos y fines. Entre estas últimas se contaba la ausencia de un rompeolas que dificultaba la carga y descarga de mercaderías, limitaciones en la capacidad de almacenaje, falta de conexión ferroviaria hacia Bolivia, la menor distancia de Oruro a Arica en relación a Oruro-Ilo, entre otras, lo que provocó críticas y escepticismos en ciertos sectores del Perú y Bolivia.

IMPORTANCIA DE LOS CONVENIOS DE ILO (1992)

Los Convenios de Ilo representaron un hito en la relación bilateral, poniendo en evidencia la preocupación e interés del Perú por paliar los efectos de la mediterraneidad boliviana como también su deseo de incrementar los lazos comerciales y de integración en beneficio de sus respectivas poblaciones. Sin embargo, durante la década de los noventa, tales convenios no lograron alcanzar sus propósitos comerciales y de desarrollo que se plantearon originalmente, en tanto su implementación fue compleja y dilatada, prolongándose incluso más allá del gobierno de Alberto Fujimori.

Ilo se logró en base a la confianza mutua, la decisión y el esfuerzo de dos pueblos y dos gobiernos. Demostró a nuestros hermanos latinoamericanos y al mundo, que la voluntad política de avanzar y concretar proyectos de envergadura está por encima de cualquier dificultad. Confirmó que Bolivia y el Perú pueden aprovechar plenamente de sus potencialidades cuandoobran coordinadamente y con audacia, pues las proyecciones internacionales de Ilo, en aquel entonces fueron muy prometedoras a tal punto que interesó a inversionistas de Asia, Europa y Norteamérica a traer sus capitales, dadas las garantías de estabilidad jurídica, tributaria, laboral y de libre disposición de divisas.

El trabajo desplegado para llegar a la suscripción de los Convenios de Ilo fue arduo, constante y muy bien meditado. No fue producto de la improvisación. Más bien fue el resultado de una visión pragmática de las dos naciones y de sus dos mandatarios, de aquel entonces, para afrontar con éxito los retos que nos planteaba la realidad de las relaciones internacionales. Puede afirmarse que en aquella cumbre bilateral de Ilo, la frase del escritor boliviano Alcides Arguedas cobró mayor significación cuando afirmaba que «el Perú, es nuestro hermano grande y generoso».


BIBLIOGRAFÍA

1. MAÚRTUA DE ROMAÑA, Óscar. “LOS CONVENIOS DE ILO Y LA INTEGRACION PERUANO – BOLIVIANA”. Revista Agenda Internacional.Vol. 1, No. 1 (1994). Instituto de Estudios Internacionales. Pontificia Universidad Católica del Perú.

2. NOVAK, Fabián,y NAMIHAS, Sandra. LAS RELACIONES ENTRE EL PERU Y BOLIVIA (1826-2013). Instituto de Estudios Internacionales. Pontifica Universidad Católica del Perú. Lima, 2013.

3. AGUILAR AGRAMONT, Ricardo. Bolivia-Perú, los altibajos de su relación. Suplemento Animal Político. Diario La Razón. 30 de noviembre de 2014.


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El Mirador

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